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Historia
a las áreas rurales con el control del campesino.
Mejores condiciones de vida en el campo: infraestructura básica, salud, caminos, educación, etc.
Libertad de organización comunal y asociativa, eliminando todas las trabas jurídicas y burocráticas del Estado y que se respete la autonomía de las organizaciones indígenas.
La defensa de nuestros recursos naturales y la nacionalización del petróleo, para que la riqueza nacional llegue a los sectores populares.
Respeto a las culturas indígenas y, la real y democrática participación de las organizaciones en las decisiones políticas.
El programa nacional de alfabetización debe ser controlado por nuestras organizaciones y no manipulado políticamente por el Gobierno.
La participación de las organizaciones en la elaboración del proyecto de la ley de comunas.
Exigimos la derogatoria de la Ley de Fomento y Desarrollo Agropecuario, Código Agrario y del Decreto No. 2969, que impide la recuperación de las tierras.
Exigimos la expulsión definitiva del Instituto Lingüístico de Verano, y de las demás sectas religiosas que son instrumentos de penetración ideológica imperialista y del genocidio cultural, como también, de las transnacionales que saquean los recursos naturales.
Luchar por la unidad de los pueblos indígenas y los sectores populares.
Luchar contra la discriminación racial, la miseria, la explotación y la opresión..En este Sexto Congreso, el ECUARUNARI, ratificó los lincamientos de independencia, de unidad de las fuerzas populares y de lucha consecuente con las reivindicaciones democráticas, no sólo de los campesinos e indígenas, sino de todo el pueblo ecuatoriano, y por ello definió una política de oposición al Gobierno demócrata cristiano, centro derechista y antipopular. De ahí que la consigna central de este Sexto Congreso fue: UNIDAD CAMPESINA-INDIGENa CONTRA EL HAMBRE Y LOS ENGAÑOS DEL GOBIERNO.
Para el año 1983, la crisis económica por la que atraviesa la sociedas ecuatoriana se agudizó, uniéndose a ello un ambiente electoral, caracterizado por un enfrentamiento abierto entre la derecha representada por el candidato social-cristiano León Pebres Cordero y la centro izquierda por Rodrigo Borja.
Estas dos tendencias políticas despliegan un amplio aparato publicitario con los consiguientes ofrecimientos y promesas demagógicas al pueblo.
En este contexto general, convocamos al Séptimo Congreso nacional, en la comunidad de Pijal, provincia de Imbabura, del 25 al 29 de octubre de 1983. a este congreso, asistimos representantes de todas las provincias de la sierra, así como también de la provincia de Esmeraldas.
Las discusiones generales giraron en tomo a las siguientes problemáticas:
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Realidad social, económica y política del
